Nos dejamos de hablar mil veces (que duraron un segundo), pusimos
distancia por iniciativa mía unas veces y luego otras veces por iniciativa
suya. Nos reinventamos otras mil veces para obtener la fórmula en que
pudiéramos mantener esta historia tan difícil de catalogar sin que ninguno de los
dos hiciera un esfuerzo sobrehumano físico, económico, mental o emocional.
Sabíamos, y sabemos, que lo que tenemos es privilegiado pero también sabemos
que nuestra gestión es de becario de primero y solo gestiona “lo que ve la
suegra” para seguir pa’ adelante sobreviviendo entre las arenas movedizas.
Solo amigos, amantes, desconocidos... Ya no sabíamos que inventar, pero teníamos claro que no nos
queríamos rendir. Que aunque nos diera miedo, o hubiera algo que no
terminábamos de ver claro en nosotros como pareja, no queríamos que el Nosotros dejase de existir como lo que sea, lo que sea pero que siguiéramos teniendo
nuestra esencia, nuestro espacio.
Junto con nuestras mentes laberínticas dando vueltas en todas las
direcciones menos en la coherente (que aún desconozco cuál es) y junto con nuestras circunstancias personales
que a veces se ponían en fase y patas arriba, tuvimos muchas señales de que nos iban a pillar de un momento a otro y nos iban a encerrar en los castillos separados…
Trenes perdidos, aviones paralizados
por la nieve en una ciudad de playa… maratones espontáneos nos aislaban… mi
familia tensísima por cada uno de mis pasos en esta historia o su familia
desconociendo todo este proceso pero teniendo un papel muy importante en la
estrategia para ocultarnos del mundo.
Todas estas señales nos daban la razón, estábamos
haciendo algo malo y estábamos siendo castigados, eso no estaba bien y eso eran las evidentes señales… Qué ironía no? Nos sentíamos pequeños ante todo esto pero sin embargo, nos sentíamos lo suficientemente
importantes como para que el universo conspirase en nuestra contra… más de lo
mismo! Incoherencia total.
Mi familia, que es muy new
age y como todo new age cree en las señales (y las interpreta como quiere…
o como sabe querer), interpretaban esas señales como que estaba claro que estar
juntos traía problemas… a veces nos lo creíamos y afirmábamos que siempre pasaba algo, era parte de la
maldición, todo en la maldición transcurría con normalidad: señales fatídicas,
cabreos con la familia, sufrimiento por amor y por lo contrario, intensidades
descontroladas, locura transitoria… seguimos el guión que nos habíamos creado a
la perfección.
En algún alarde de lucidez, yo también reinterpreté las señales
como quise, y me dí cuenta de que no había ningún problema en mi camino hacia
él, los problemas llegaban cuando nos despedíamos. Si quisiera, podía haber
interpretado esas señales hacia mí… unos días interpretadas como que estaba
claro que estar con él me separaba de mi vida y eso no podía ser; y otro días
interpretadas como que no debía separarme de él porque teníamos que estar
juntos.
Quitándome el egocentrismo y mirando la cara de la moneda en que las
señales le apuntaban a él, podríamos decir que él interpretaba que estar
conmigo me hacía daño, remontándose y reviviendo los años atrás en los que su
presencia me desquiciaba. Otras veces, podríamos pensar que el camino no era
que yo fuera a él, sino que él viniera a mí. Yo era la que casi siempre me
desplazaba hacia él, ya que él por su decisión de ocultar esta historia tenía más problemas (por si
fueran pocos) para hacer irregularidades y movimientos de ciudad inesperados.
La verdad es que solo pensarlo y recordarlo, ya me agobio de
nuevo… Fue tremendo…
El punto y seguido ocurrió en un segundo… Yo estaba en Santorini,
esparciendo las cenizas de mi tía (que casualmente eligió para morir el primer
fin de semana que ÉL se decidía a venir a Madrid… Este capítulo mejor no detallarlo,
aunque como todo también tuvo sus cosas buenas). Aquella noche lo sentí, sentí que
se había terminado. Estábamos separados por muchísimos kilómetros, pero noté
perfectamente cómo algo cambió en ÉL y cómo tomaba esa decisión, sin necesidad de palabras ni miradas, simplemente lo sentí.
Cuando me lo dijo con palabras días después, una parte de mí no se sorprendió en absoluto,
era como si lo esperase. Al fin y al cabo prácticamente estaba fijado en el
calendario y tarde o temprano llegaría la fecha. Otra parte de mí, no se lo
creía del todo y era igual que dar la razón como a los locos a la vida. Y otra parte
de mí, directamente se negaba a que todo hubiera quedado en nada…
Creo que nunca he llorado tanto en mi vida como ese año. En 2010,
sobretodo a partir de mayo lloraba a diario, en mayor o menor cantidad, pero a diario durante todo un año. Pensaba que
jamás pararía, era algo irreconducible… Ni yo misma a día de hoy comprendo los
motivos de tanto llanto… solo recuerdo que la sensación general era de
rendición y a la vez resistencia a este proceso, a esta historia y a los sentimientos de mi mente y mi corazón, que por
supuesto se contradecían constantemente. Más que amor, era una completa patología diagnosticada.
ÉL siempre me decía que cuando venía a Madrid (y yo
no estaba a su lado), no podía dormir porque me sentía a través de la ventana.
Dice que siempre le había pasado, incluso cuando no habíamos intercambiado
ninguna mirada. Está claro que esa intensidad siempre había sido más grande que
nosotros y por eso nos reconocimos pequeños ante todo aquello.
Ese ejemplo, resume aquel año… Tuviéramos o no contacto,
aunque no nos viéramos, nos sentíamos perfectamente, con todo lujo de detalles…
Así era imposible pasar página, cambiar el chip, quitarle importancia y
sentimiento a todo esto… era imposible.
Fue un verano lleno de incoherencias tremendas por
parte de los dos, mini historias secretas (muy en nuestro estilo…) con personas equivocadas que nos trajeron más de un problema a los dos, mientras nos seguíamos
diciendo (y sé que era cierto) lo mucho que nos queríamos y lo mucho que nos
echábamos de menos, que nunca habría nadie como el otro… blablabla… incoherencias todo.
Después de un par de dramas más, que no me apetece
nada recordar y después de largas conversaciones que solo nosotros éramos
expertos en tener llenas de temas DUROS, llantos y luego risas y parodia de
nuestro drama, muy característico nuestro y que realmente nos ayudaba a
llevarlo un poco mejor; nos sumimos en un par de reencuentros. Yo estaba
diferente, creía que más estable y estaba más en mi sitio. Iba a comenzar otro periodo de mi vida luchando por mi
profesión tan anhelada y supongo que eso me daba fuerza para afrontar todo lo demás.
Notaba mucha desconfianza en las dos direcciones. Aunque la esencia seguía intacta, lo demás se había enrarecido demasiado y se
había juntado con un rechazo enorme a revivir otra vez aquella locura de gestión.
La verdad es que me cuesta más recordar esos meses
que todo lo demás, así que me tomo la licencia de ahorrarme el resto del año
hasta diciembre, cuando decidí poner distancia y perder el contacto con ÉL. Eso no duró mucho, pq teníamos nuestras trampas para encontrarnos, pero bueno,
supongo q era el comienzo del proceso de desintoxicación que creía necesitar...
...continuará



No hay comentarios:
Publicar un comentario