viernes, 29 de junio de 2012

:: Elegir bien el camino ::

Con mis gafas de sol rojas, mientras me da el aire templado en la cara y veo todo Madrid desde mi ático. Así es cómo me dispongo a ver todos los caminos que se están activando.

Hace poco alguien me comentó algo sobre El Plan... ese Plan divino que muchas veces dudamos que exista y otras rezamos por que nos sea desvelado y podamos entregarnos a él, de modo que no tengamos que sufrir las resistencias que nos impone la decisión. L. Rowena me comentó que El Plan era sólo uno pero que tenía trazado alrededor  miles y miles de caminos de todos los colores para que llegar a él fuera más sencillo y fuera del modo en que nosotros con nuestro libre albedrío escogiéramos. En ese momento, no comprendí del todo lo que ella me quiso decir, pero poco a poco fui leyendo todos los matices que tenían sus palabras y en todas las direcciones que sus palabras se expandían.

Desde entonces, y desde muchos meses antes con un poco menos de conciencia, me dispongo a seguir el camino que siento, sin trazarlo primero. Durante toda mi vida he seguido un plan, mi plan, el cual por supuesto siempre he pensado que era mejor que El Plan. Siempre he controlado y previsto cada paso de mi camino, hacia donde me quería dirigir y qué debía hacer para llegar. Tenía muy definido el qué y el cómo. No había fisuras, tenía planes perfectamente diseñados para los próximos 20 años. Me creía toda una profesional de saber qué quería y cómo podría conseguirlo... JÁ!

Un maravilloso día, aunque ya llevaba un tiempo sospechándolo, vi que mis planes no se podían seguir del todo. Se me había olvidado el pequeño detalle de que existían las decisiones y planes de los demás... Toda mi teoría y mis plannings se me vinieron abajo. Fue el momento más liberador de mi vida.

Desde ese momento, me siento totalmente libre. Fluyo por el camino sin apenas verlo trazado sutilmente. Simplemente camino cada día, sin estrategias, sin expectativas, libre del cómo y solo teniendo claro el qué: ser fiel a mí misma, a lo que conozco y a lo que no conozco de mí.

Todo esto, que puede parecer muy hippie o irreal y utópico, es lo que llevo haciendo desde hace 7 meses. Tengo que decir que los resultados económicos no distan mucho de cuando tenía todo atado y, sin embargo, mi bienestar emocional es muchísimo más independiente de todo, porque solo dependen de mí y mi proceso.

Según hablo con la gente que quiero, o que no quiero tanto pero con quien interactúo mucho, veo que todos están teniendo despertares parecidos al mío. Encuentro gente que está buscando caminos, colores que le conecten a algo que le llene pero sin dejar atrás sus preferencias y elecciones; fórmulas y fórmulas de su felicidad que están formadas de constantes que deben permanecer y variables de las que se deben desapegar, y a veces es lo que más cuesta identificar. Buscan, como en el experimento 6 grados, esos pasos que les conecten con su qué, para poder descartar las cosas o personas que no estén entre esos 6 pasos.

Hay otras personas que están en un momento en que la vida misma les está girando para que encuentre algún camino, ¡el que sea! pues parecen estar totalmente descarriados, o visto de otra forma... están viviendo la oportunidad de su vida, la oportunidad de cambiar todo y renacer a lo que realmente quieren. Yo me pregunto si esas personas realmente aprovecharán la oportunidad o se dejarán llevar por la inercia de lo que era su vida hasta ahora. En cualquiera de los casos, será uno de los miles de caminos de colores trazados a su alrededor.

En otros casos, estoy viviendo las consecuencias de alguno de los nuevos caminos que han escogido alguno de mis amigos. Procesos internos complicados e incluso podría denominarles de casi antisocial. En medio de ese proceso, él me preguntaba si estaría haciendo o no lo correcto, si cuando saliera de ese proceso aún quedaría alguien esperándole. Esa pregunta me la he hecho mil veces, y estoy segura de que vosotr@s también... ¿Qué consecuencias tendrá todo esto luego? ¿Qué pasará cuando se me pase la rabieta?

Está claro que la respuesta solo se conoce viviéndolo, sin tener miedo y únicamente preguntándonos: ¿realmente esto es lo QUE quiero? ¿Este proceso es el QUE siento que necesito? ¿o es una reacción de mi cuerpo al miedo que siento dentro de estar realmente sol@, de equivocarme...?

Para mí, la respuesta a las 2 primeras preguntas lleva siendo un SÍ rotundo desde hace muchos meses. El camino está siendo absolutamente nuevo y enriquecedor y mis bases la confianza y el poder mirarme en el espejo reconociéndome.

Todos los caminos son correctos y nos llevan a lo mismo, o eso es lo que siento en este momento de mi vida; sólo tenemos que aceptar nuestras elecciones sin miedo al coste de oportunidad y seguir caminando en la dirección que escojamos, pues ese es seguro nuestro Plan.

Nos encontremos en él o no, ¡buen Camino!

miércoles, 20 de junio de 2012

:: Part II: Reinventar la incoherencia - Historia de esta historia ::

Nos dejamos de hablar mil veces (que duraron un segundo), pusimos distancia por iniciativa mía unas veces y luego otras veces por iniciativa suya. Nos reinventamos otras mil veces para obtener la fórmula en que pudiéramos mantener esta historia tan difícil de catalogar sin que ninguno de los dos hiciera un esfuerzo sobrehumano físico, económico, mental o emocional. Sabíamos, y sabemos, que lo que tenemos es privilegiado pero también sabemos que nuestra gestión es de becario de primero y solo gestiona “lo que ve la suegra” para seguir pa’ adelante sobreviviendo entre las arenas movedizas.

Solo amigos, amantes, desconocidos... Ya no sabíamos que inventar, pero teníamos claro que no nos queríamos rendir. Que aunque nos diera miedo, o hubiera algo que no terminábamos de ver claro en nosotros como pareja, no queríamos que el Nosotros dejase de existir como lo que sea, lo que sea pero que siguiéramos teniendo nuestra esencia, nuestro espacio.

Junto con nuestras mentes laberínticas dando vueltas en todas las direcciones menos en la coherente (que aún desconozco cuál es) y junto con nuestras circunstancias personales que a veces se ponían en fase y patas arriba, tuvimos muchas señales de que nos iban a pillar de un momento a otro y nos iban a encerrar en los castillos separados… 

Trenes perdidos, aviones paralizados por la nieve en una ciudad de playa… maratones espontáneos nos aislaban… mi familia tensísima por cada uno de mis pasos en esta historia o su familia desconociendo todo este proceso pero teniendo un papel muy importante en la estrategia para ocultarnos del mundo.

Todas estas señales nos daban la razón, estábamos haciendo algo malo y estábamos siendo castigados, eso no estaba bien y eso eran las evidentes señales… Qué ironía no? Nos sentíamos pequeños ante todo esto pero sin embargo, nos sentíamos lo suficientemente importantes como para que el universo conspirase en nuestra contra… más de lo mismo! Incoherencia total.

Mi familia, que es muy new age y como todo new age cree en las señales (y las interpreta como quiere… o como sabe querer), interpretaban esas señales como que estaba claro que estar juntos traía problemas… a veces nos lo creíamos y afirmábamos que siempre pasaba algo, era parte de la maldición, todo en la maldición transcurría con normalidad: señales fatídicas, cabreos con la familia, sufrimiento por amor y por lo contrario, intensidades descontroladas, locura transitoria… seguimos el guión que nos habíamos creado a la perfección.

En algún alarde de lucidez, yo también reinterpreté las señales como quise, y me dí cuenta de que no había ningún problema en mi camino hacia él, los problemas llegaban cuando nos despedíamos. Si quisiera, podía haber interpretado esas señales hacia mí… unos días interpretadas como que estaba claro que estar con él me separaba de mi vida y eso no podía ser; y otro días interpretadas como que no debía separarme de él porque teníamos que estar juntos. 

Quitándome el egocentrismo y mirando la cara de la moneda en que las señales le apuntaban a él, podríamos decir que él interpretaba que estar conmigo me hacía daño, remontándose y reviviendo los años atrás en los que su presencia me desquiciaba. Otras veces, podríamos pensar que el camino no era que yo fuera a él, sino que él viniera a mí. Yo era la que casi siempre me desplazaba hacia él, ya que él por su decisión de ocultar esta historia tenía más problemas (por si fueran pocos) para hacer irregularidades y movimientos de ciudad inesperados.

La verdad es que solo pensarlo y recordarlo, ya me agobio de nuevo… Fue tremendo…

El punto y seguido ocurrió en un segundo… Yo estaba en Santorini, esparciendo las cenizas de mi tía (que casualmente eligió para morir el primer fin de semana que ÉL se decidía a venir a Madrid… Este capítulo mejor no detallarlo, aunque como todo también tuvo sus cosas buenas). Aquella noche lo sentí, sentí que se había terminado. Estábamos separados por muchísimos kilómetros, pero noté perfectamente cómo algo cambió en ÉL y cómo tomaba esa decisión, sin necesidad de palabras ni miradas, simplemente lo sentí.

Cuando me lo dijo con palabras días después, una parte de mí no se sorprendió en absoluto, era como si lo esperase. Al fin y al cabo prácticamente estaba fijado en el calendario y tarde o temprano llegaría la fecha. Otra parte de mí, no se lo creía del todo y era igual que dar la razón como a los locos a la vida. Y otra parte de mí, directamente se negaba a que todo hubiera quedado en nada…

Creo que nunca he llorado tanto en mi vida como ese año. En 2010, sobretodo a partir de mayo lloraba a diario, en mayor o menor cantidad, pero a diario durante todo un año. Pensaba que jamás pararía, era algo irreconducible… Ni yo misma a día de hoy comprendo los motivos de tanto llanto… solo recuerdo que la sensación general era de rendición y a la vez resistencia a este proceso, a esta historia y a los sentimientos de mi mente y mi corazón, que por supuesto se contradecían constantemente. Más que amor, era una completa patología diagnosticada.

ÉL siempre me decía que cuando venía a Madrid (y yo no estaba a su lado), no podía dormir porque me sentía a través de la ventana. Dice que siempre le había pasado, incluso cuando no habíamos intercambiado ninguna mirada. Está claro que esa intensidad siempre había sido más grande que nosotros y por eso nos reconocimos pequeños ante todo aquello.

Ese ejemplo, resume aquel año… Tuviéramos o no contacto, aunque no nos viéramos, nos sentíamos perfectamente, con todo lujo de detalles… Así era imposible pasar página, cambiar el chip, quitarle importancia y sentimiento a todo esto… era imposible.

Fue un verano lleno de incoherencias tremendas por parte de los dos, mini historias secretas (muy en nuestro estilo…) con personas equivocadas que nos trajeron más de un problema a los dos, mientras nos seguíamos diciendo (y sé que era cierto) lo mucho que nos queríamos y lo mucho que nos echábamos de menos, que nunca habría nadie como el otro… blablabla… incoherencias todo.

Después de un par de dramas más, que no me apetece nada recordar y después de largas conversaciones que solo nosotros éramos expertos en tener llenas de temas DUROS, llantos y luego risas y parodia de nuestro drama, muy característico nuestro y que realmente nos ayudaba a llevarlo un poco mejor; nos sumimos en un par de reencuentros. Yo estaba diferente, creía que más estable y estaba más en mi sitio. Iba a comenzar otro periodo de mi vida luchando por mi profesión tan anhelada y supongo que eso me daba fuerza para afrontar todo lo demás.

Notaba mucha desconfianza en las dos direcciones. Aunque la esencia seguía intacta, lo demás se había enrarecido demasiado y se había juntado con un rechazo enorme a revivir otra vez aquella locura de gestión.

La verdad es que me cuesta más recordar esos meses que todo lo demás, así que me tomo la licencia de ahorrarme el resto del año hasta diciembre, cuando decidí poner distancia y perder el contacto con ÉL. Eso no duró mucho, pq teníamos nuestras trampas para encontrarnos, pero bueno, supongo q era el comienzo del proceso de desintoxicación que creía necesitar...


...continuará



viernes, 15 de junio de 2012

:: Part I: La resonancia With Me - Historia de esta historia ::

Parece que me ha tocado a mí, parece que escogí liberar toda esta historia… No ha sido algo del todo voluntario, o al menos este no era mi plan inicial; pero sí es cierto que estaba dispuesta a hacer lo que fuera, estaba dispuesta a intentarlo todo para sanar esta historia, para liberarme, para liberarnos, para vivir nuestro amor libremente o para olvidarnos de él de una vez por todas y acabar con lo que muchas inconscientes veces llamamos maldición.


Este habría sido el comienzo de esta historia en otra época, en un tiempo oscuro en el que tenía como base de mi vida cualquier teoría conspiranoica. Hoy mi visión ha cambiado, pero creo que es importante escuchar primero su versión para comprender la mía. Dejaremos por unos días, que sea ella quien nos lo cuente...




Todo comenzó en el verano del año 2000, bueno… siendo honestos, seguramente comenzó varios eones antes. Esta historia fue un secreto durante años, quizás durante demasiados años, quizás aún lo sigue siendo para alguien.

Las casualidades, o las estrategias, de la vida hicieron que coincidiéramos en ese lugar y en ese instante y que algo despertara dentro de nosotros. Fue algo indefinido, algo sin importancia pero que nos atrapó. Ahora sé que no nos atrapó ese instante, sino que ya estábamos atrapados desde hacía mucho tiempo; la diferencia es que sólo en ese instante nos dimos cuenta de que lo estábamos.


Estuvimos dormidos durante años, al principio con algún recuerdo aislado suyo por mi parte pero que enseguida se diluían y volvía a caer en el olvido con facilidad.



Al parecer, según él me contó años después, yo estuve presente en su vida mucho más activamente que lo que cualquiera pudiera pensar. Incluso me llegó a confesar que se acordó de mí todos los días de su vida desde que me encontró por primera vez hasta que por fin nos reencontramos. Una canción, una niña, una estrella, Madrid… había mil señales apuntando hacia mí por todas partes; le estaban bombardeando con mi existencia. En cambio, para mí no hubo casi ninguna señal. Sólo recordaba aquel instante como una de las muchas tonterías a las que le di importancia en ese perturbado momento de mi vida y de mi mente pero que seguramente nunca la tuvo.

De vez en cuando, durante mis años dormidos, tenía noticias de él. Él tenía un atosigamiento especial de señales que le apuntaban hacia mí y me buscaba… y luego volvía a desaparecer cuando veía que no podía gestionar todo aquello, cuando veía mi inestabilidad emocional cuando aparecía, y cuando sentía que todo aquello no podría nunca quedar en una simplona historia de instituto. Muchas veces yo le inspiraba, vivía momentos conmigo en su mente de los que yo nunca he sido consciente, pero sin embargo sé que existieron. Él me buscaba en aquel rincón de su corazón y su mente donde me guardó para venir a verme y refugiarse conmigo del mundo que no comprendía y del que quería huir conmigo a cualquier otra parte.

En realidad, aunque yo hubiera sido atacada por El Plan con su presencia, tampoco podía haber hecho nada. Una de las características del comienzo de nuestra historia, era que el acceso del uno al otro era unidireccional: de él a mí. Yo no podía encontrarle aunque quisiera, sin embargo yo tenía todos mis accesos abiertos por si él quería buscarme... Así comenzaron las reglas del juego que, mal que bien, los 2 conocíamos.

Recuerdo aquellas apariciones y desapariciones como ráfagas de sentimientos de todo tipo… ilusión, atracción como un imán, necesidad de él, incomodidad, agresión mental, momentos forzados, extraños encuentros sexuales, distancia, mucha distancia, agitación mental, atrape, negación, ganas de echarle pero sin poder articular palabra, pérdida absoluta de mi voluntad… Seguramente a él le pasaría algo parecido, aunque es una época de la que siempre nos ha costado mucho hablar… fue una especie de periodo de entreguerras que quizás nos marcó demasiado.

En nuestra primera coincidencia de esta vida, él se escondía de su vida en todos los sentidos, y en consecuencia de mí. Me mintió en todos los datos respecto a él, procedencia, su cara, su cuerpo e incluso su nombre… tonterías que no me unían a él pero que sí me separó de él sentir que me estaba engañando, ya que yo no entendía el motivo, ya que esos datos solo eran información para la mente, pero nada que condicionara nuestro vínculo. No tenía ningún sentido salvo ese… era una época en su vida en que se ocultaba de todo… solo que yo pensaba que no me incluía a mí, pensaba que yo era la excepción.

Años más tarde, y tras el bombardeo al que había sido sometido con mi nombre, alguna parte de él comprendió que no debía ocultarse más de nada ni de nadie, se puso de su parte. Empezó a adelgazar, empezó a salir poco a poco de su escondite y de repente quiso buscarme de nuevo para integrarme en su vida, esta vez con toda la verdad y sin condiciones, esta vez para siempre.

¿Adivináis? Esta vez era yo la que me estaba ocultando. Durante los años que habíamos estado dormidos, me pasaron cosas, muchas cosas que hoy me han hecho aprender pero en su momento me hicieron comenzar a ocultarme. Cambió mi cara, mi cuerpo y mi interior. Me oculté en un cuerpo y una forma de actuar que no eran la mía, pero a pesar de ello él sabía verme, sabía mirarme y sabía que yo estaba ahí dentro aunque a veces quisiera disimularlo.

En aquel momento ya estaba terminando el año 2009. Imaginaos, durante los 9 años anteriores habíamos tenido un millón de vivencias separados, experiencias que arrastrábamos, algunas que habíamos superado, y otras muchas que aún teníamos incorporadas en nuestros cuerpos y que aún nos acompañaban. Coincidencias de la vida, los últimos 6 años los dos habíamos mantenido una relación estable con otra persona y precisamente la misma semana de noviembre, nuestras parejas decidieron romper con nosotros… qué casualidad, ¿verdad?

Todo esto hizo que algo dentro de él despertara y le gritara que ahora sí era nuestro momento, así que, como hizo muchas veces más durante los años anteriores, me buscó y llegó a mí. La diferencia con otras veces es que esta vez yo lo recibí de otra forma. Ya no tenía tantas ráfagas de sentimientos como otras veces, fue una aparición tan inesperada que me dejó fuera de juego y sin el guión a mano para mirar que frases debía utilizar. Empezaba a vivir esto desde la adulta (o al menos desde la menos niña) que ahora era, sin tanta trascendencia y disfrutando de lo que empezábamos a dibujar, a pesar de ser precario.

A él le daba igual todo, que las circunstancias hubieran cambiado, que nuestras formas fueran distintas… todo. Él sabía que yo era Ella y quería apostar por nosotros, por tenernos en frente, por destapar la caja y ver qué había dentro. Quería confirmar lo que tantos años había bombardeado su cabeza, quería vivir aquello que se había negado siempre, quería abrirse a vivir lo que habíamos firmado cuando aún sólo éramos una consciencia conjunta.

La sorpresa del nuevo Él, del Él que yo siempre había percibido que existía con menos miedo y con más verdad, apareció y quiso hacer las cosas bien, o al menos ese fue todo su empeño desde el principio. Contarme la verdad, entregarse, abrir sus accesos a mí y darme las posibilidad de poder buscarle yo.

Este “regalo del destino” hubo momentos que me tuvo un poco en guardia. ¿Ahora sí? Como Él lo había decidido yo tenía que seguirle el ritmo, otra vez con sus condiciones (aunque al menos ahora eran más reales y más adaptadas a lo que yo siempre había querido). Me sentí un poco a su servicio, como si yo fuera un objeto que se coge o deja a capricho; pero dentro de mí sabía que en Él había algo que yo tenía que descubrir y que aunque me hubiera gustado que las cosas hubieran sido más igualitarias, estaba viviendo una oportunidad que no podía desaprovechar, porque sabía que era ÚNICA. 


Siendo honestos, seguramente los años anteriores no hubiéramos estado preparados para vivir todo esto y siempre le he estado agradecida por ese ultimátum, ese "ahora o nunca" que como mínimo me salvó aquella navidad.

Todo ocurrió en dos meses. Los dos pasamos que tener una vida escrita y firmada con otras personas, a reencontrarnos, reestructurar nuestra relación, mirarnos a los ojos por primera vez y compartir la misma cama y el mismo sueño.

Aún recuerdo la primera vez que nos escuchamos y se nos hizo de día. Teníamos la sensación de que si colgábamos, nos perderíamos, que nunca se repetiría. Esa sensación estuvo marcada en toda la relación, desde sus comienzos en el año 2000, o eones antes, hasta el final de nuestros días. Siempre pensamos que estábamos pendientes de un hilo y con la sensación de que cualquier pequeño temblor del libre albedrío nos separaría como siempre nos había pasado.

Teníamos tanto miedo de que no fuera así, de que al final no nos separásemos y tuviéramos que vivirlo y ser felices juntos que nos pasamos la vida mirando a nuestro alrededor a ver si algo había cambiado; a ver si había alguna escusa a la que agarrarnos para no vivirlo o alguna persona que lo interrumpiera todo… o al menos eso siento en mi versión. Nos pesaban demasiado las experiencias que habíamos tenido tanto juntos como separados, nos pesaba la responsabilidad de  nuestras vidas y la irresponsabilidad de nosotros mismos. En el fondo no nos creíamos que eso pudiese ser real. Y como no nos lo queríamos creer, no nos lo creímos...

No vivíamos, ni vivimos, en la misma ciudad. Nos separaban más de 300km, pero nunca estuvimos lejos. Pensábamos en el otro todas las horas que pasábamos despiertos. Nos dedicábamos mails larguísimos, llamadas nocturnas eternas, canciones, regalos, mensajes de texto madrugadores, calendarios, plannings de viaje y cualquier cosa que inventásemos y que pudiera unirnos. 


Era como si quisiéramos ser los guardianes de todas las vías y accesos que nos unían. Sentíamos que al unir todas esas vías con imperdibles, sería más difícil el hundimiento. Creíamos necesitar una estrategia, un plan paralelo Al Plan. Algo más acorde al esquema mental que nos habíamos hecho durante años. Un Plan con fecha de caducidad temprana y casi fijada en uno de nuestros calendarios, o eso siento en mi versión.

Estuvimos marcados por el ansia de vivir el máximo de cosas posibles en un corto período de tiempo, ya que vivíamos nuestra relación como un despiste que el Plan Divino había tenido y que en cuanto se dieran cuenta nos encerrarían en castillos separados con vidas separadas y sin wifi para buscarnos. Más que una relación, parecía una misión secreta, y en parte así podía parecer ser.

A pesar de que Él ya no se escondía tanto de mí, había partes que aún escondía a los demás. Supongo que le faltaban palabras para explicarle al mundo lo que vivíamos, qué era, adónde iba y si merecía la pena. A mí me costaba un poco menos traducirlo en palabras, o al menos me daba menos miedo equivocarme en mi traducción. Así que sumado a las dificultades que ya ponían nuestras laberínticas mentes, estaba la ocultación a su familia y amigos, los juicios de tooooda la gente de mi entorno y los intentos de mi exnovio de volver conmigo cada semana.

Teníamos mucho miedo… miedo a esto, miedo a la inestabilidad emocional, a separarnos del camino que ya conocíamos que nos habíamos convencido de vivir, miles de motivos que nos convencían para separarnos y para hacer parones de vez en cuando en esta historia, teníamos miedo al miedo y a una inestabilidad crónica.

Todo esta escena kafkiana duró 4 meses de forma estable, y un año más de forma intermitente. Intensos. Muy intensos. Y a parte de todas las cosas negativas que nos hacían dudar y desgarraban nuestro alma, también hubo vivencias llenas de amor, de plenitud, de complicidad, de momentos mágicos e irrepetibles, de CONEXIÓN PROFUNDA, llenas de experiencias que ambos sabemos que no se podrán repetir con nadie más que no seamos nosotros. Sacralizamos el sexo de forma natural, ya que era lo que más libres nos hacía. Encarnábamos nuestro instinto, dejando a un lado nuestra mente. Solo hablaba nuestro corazón, nuestro Ser y nuestro anclaje a tierra; era realmente alquimia corporal. Eran los momentos en que más claro teníamos que él era Él y que yo era Ella. Lo sabíamos y nos repetíamos durante meses mirándonos a los ojos o simplemente reflexionando en la distancia: ERES TÚ.

Y esa frase no tenía ni una simple traducción, era más bien un entramado de sentimientos, energías, sensaciones que no tenían traducción en la tierra pero que nos recordaba nuestro Yo Soy, que era lo que más nos unía el uno al otro y lo que más miedo nos daba… Ser Nosotros.

... continuará


miércoles, 13 de junio de 2012

:: Historia de esta Historia - Prólogo ::

Hay muchas historias que han marcado mi vida, vivencias que siendo aparentemente duras y traumáticas han resultado ser historias maestras. La mayoría de la información que he adquirido con estas historias están ya integradas en mí, ahora me estoy permitiendo soltar el peso que ha supuesto todo eso para mí, agradeciendo el paso por mi vida de todas esas personas y situaciones ya que por fin estoy viviendo una vida ligera y fluida.

Aunque he empezado a hacerlo con muchas de esas historias y personas, ahora es el turno del homenaje y reconocimiento de esta historia.

Creo que el motivo de que toque hacer esto ahora es estar preparándome para alguien que está llegando a mi vida y que merece todo mi Ser, siendo estos capítulos una especie de acto psicomágico y simbólico para integrar todo lo que supuso y todo lo que su evolución supone ahora agradeciendo el paso y enraizando el resultado.

Aunque alguna vez había tenido la necesidad de expresar la historia, de compartirlo con los demás, de repente ha llegado a mí la necesidad de escribir la historia completa, de principio a fin y desde muchas perspectivas. Es hora de terminar de liberar toda esa carga de nuestros hombros y poder vivir más ligeros, agradeciendo la gracia de ese momento y agradeciendo el momento en el que nos encontramos ahora, que desde luego es maravilloso.

Supongo que una pequeña parte de mí, sigue teniendo información antigua y viva, pero quiero pensar que es el momento de actualizarse y de no atarse a movimientos estratégicos del pasado, sino vivir el presente reconociendo y agradeciéndole todo lo que hizo por nosotros y simplemente dejándolo marchar, posicionados en el aquí-ahora.

Os adelanto algo, la historia de esta historia es una mujer (yo) y un hombre (Él). Él ha sido alguien muy influyente para mí y aún me descubro muchas veces repasando cosas que hago, escribo o publico pasándole el filtro invisible que Él pasaría, como si escuchara y atendiera a alguna de sus opiniones. Espero no ver mucho ese filtro y que MI VERSIÓN sea lo más mía posible!! jaja.

Aquella chica insegura que vivía pidiendo permiso y sintiéndose pequeña, aquella chica que hace ya muchos muchos mesos que no vive en mí y que no termino de aceptar haber sido... contará su versión y que se marchará para dejar paso a mi última versión de ti, que es la que prevalece.

La historia ya está escrita y la iré publicando en los próximos días. Tiene 7 capítulos, 7 estados de conciencia , 7 niveles humanos que integrar. 

Un beso a todos y gracias por acompañarme en este inesperado paseo por el tiempo. Feliz vuelo...