domingo, 29 de abril de 2012

:: No podemos juzgarle ::

Banda Sonora del Post: MIKA – Happy Ending

La envidia, la rabia, la impotencia, la injusticia... todos los sentimientos que hoy han aflorado en mí, todo lo que debería haberme generado alegría, se tornó en lo contrario...

Todas las palabras que en su día me dijo, ya llevaban tiempo careciendo de realidad, pero cada día que pasaba se reafirmaba más que esas palabras no eran del todo ciertas...

Y que equivocada estaba, y no en lo que creéis.

Muchas veces nos sentimos tan por encima de la raza humana que olvidamos que somos humanos y que esos seres que nos rodean y con los que convivimos también lo son. Creemos tener el libro divino con las motivaciones y razones de todos y cada uno de los que nos rodean, cuando realmente no sabemos NADA, comenzando por nuestra propia e individual vida.

Todas las palabras que me dijo durante meses y meses eran reales. Eran reales en su mente que las sentía verdaderas. Lo que se le olvidó (y no podemos culparle) fue escuchar a su corazón. A todos nos ha pasado alguna vez... él no podía ser menos.

"Para mí eres imprescindible". Él lo sentía en ese momento, creía que era verdad, su mente lo creía fielmente y hasta materializaron lágrimas de sus ojos para añadirle el realismo que el pensaba que tenía. Con el tiempo, la verdad de su mente entró en conflicto con la verdad de su corazón y la cosa se complicó.

Aunque han pasado ya meses que no hablo ni media palabra con él, no ha hecho falta contrastar lo que siento que ha pasado realmente... 

No hay que ser injustos, que ahora mismo lo parezca... no quiere decir que en ese momento no sintiese lo que me decía, que no sintiese que era eso lo que quería y que era ese el camino por el que iría. No podemos juzgarle por no saber lo que quería, por no saber lo que sentía. No podemos.

Yo misma digo muuuuuchas cosas que al tiempo me doy cuenta de que no tenían tanta carga emocional real como la carga que las di al decirlas. Muchas veces he mostrado sentimientos que no se correspondían con las personas a las que se los estaba mostrando, personas que no despertaban en mí esos sentimientos realmente sino que eran mis proyecciones en esas personas, mis anhelos.

Ni he dicho te quiero con la carga emocional que sentía DE VERDAD a quien le correspondía, ni le he dicho burradas cargadas de rabia a quien realmente iban dirigidas; y que muchas veces iban a mí misma.

No podemos juzgarle por creer que sabía lo que le esperaba, por creer que sabía a quién iba o no iba a conocer... Ni puedo sentirme mal por no ser yo a quien ha conocido... eso sería más de lo mismo... Sería proyectar en su vida lo que quiero que suceda en la mía, pero cambiando los actores y colocándolos como mi mente, y no mi corazón, decide ahora sí y ahora no. Él solo me ha mostrad una verdad muy presente en mi vida, muy presente en mi misma: confundir mis afirmaciones mentales con las afirmaciones de mi corazón, lugar al que me cuesta MUCHO entrar.

Debemos respetar los ritmos... el tiempo que dura el proceso de cada cual. Agradecer lo que nos muestran los demás. Agradecer la enseñanza de que no tiene sentido juzgar a alguien por lo que cree sentir, pues todos estamos rodeados de ese tipo de momentos de creencias y no realidades.

Agradeciendo el recordatorio de pararse un poco más, calmar los arrebatos y conectarnos con nuestro corazón. De esa forma, estaremos más acostumbrados a sentirlo cuando tengamos que, de verdad, abrirlo a alguien.

Aprovecho para lanzar mis disculpas a todos aquellos seres, comenzando por mí misma, con quienes haya compartido palabras dichas con la mente y no con el corazón y deshago cualquier nudo que esas palabras hayan podido crear.

Con esta toma de conciencia, y la calma que esto produce en un pedacito de mí, me despido en este domingo lluvioso deseándoos un feliz paseo en bici... aunque en día de tormenta.