Me perseguían... todos ellos... cada uno con un objetivo, día
tras día iban aumentando, cada vez eran más y más fuertes y yo no sabía cómo
pasaba pero sospechaba que se organizaban por las noches cuando mi guardia,
creían, era más baja.
Todas las mañanas les veía más grandes, más instalados y estaban
por todas partes, pero... ¿Cómo lo hacían? ¿Cómo se habían instalado? ¿Y qué
había de mi mente? ¿Cómo hacían para instalarse también ahí? No entendía
nada...
Durante el día lo trascendía, disimulaban más y parecía casi
como si no estuvieran ahí... era algo extraño. Cuando les volvía a ver
físicamente y me hacía consciente de ellos, entraba en pánico, me invadía un
agobio infinito al saber que ellos tenían más poder sobre mí que yo misma, o al
menos eso parecía a simple vista...
Es casi como una esquizofrenia, algo que no se puede controlar,
que está donde estoy, que me supera...
La verdad es que no sé qué hacer con ellos... intenté luchar y
algunos tímidamente se fueron, pero aprovechan los momentos bajos para volver
con refuerzos y sinceramente... me canso de mí misma, de mi lucha interna y
sobre todo... me canso de perder.
Ojalá hubiera magia en pastillas o la manida lámpara de los 3
deseos, tener por seguro que uno de los deseos sería que todas esas formas, que
ellos que me persiguen, desaparecieran para siempre...
Dicen, que cuando aceptas una situación que te incomoda, ésta empieza
a desaparecer. Estoy totalmente de acuerdo. Lo malo es que nadie nos dijo cómo
aceptar situaciones tan instaladas.
Quizás os habéis perdido un poco. Puede que tenga que
empezar desde el principio...
No tengo clara la fecha en que llegó la primera, ni siquiera sé
cómo consiguió colarse en mí. Lo que sé es que hace tanto tiempo que empiezo a
dudar si vino o la llamé yo... sería irónico, ¿no?
Sé que cada una de esas formas llegaron a mí por un motivo.
Realmente no tenían mal fondo y cada una quería protegerme de algo distinto a
las demás. Pero era una sobreprotección mal entendida, que no me estaba
haciendo ningún bien porque al final sólo hacía que me confundiese más y me
sintiera mal... Y me condenaban a no aprender de ello por no dejarme
enfrentarlo.
Quizá fuera en 2008. La verdad es que si me paro a pensar...
llegaron con más fuerza en 2008 pero las primeras que se hicieron fuertes
vinieron hacia el año 2005... cuando empezaba mi miedo a perderle a él, a quien
por esos entonces era mi ÉL. Miedo a perderle por mostrarle como era yo...
Quizá fue ahí cuando inconsciente[o consciente]mente las empecé a llamar...
Quizá esa fue la forma que camufló lo que era, lo que a ÉL no le gustaba, y así
que quisiera quedarse a mi lado. Y efectivamente ¡lo lograron! Se quedó
conmigo... pero no fue un logro eterno y en 2009 le perdimos, me perdió. Y
nosotras nos quedamos con todo el entorno fabricado y sin ningún objetivo, lo
que me creó aún más confusión...
Casi solapando esa pérdida, el universo hizo que me reencontrase
con personas, y hablar en plural no es del todo exacto, y hasta llamarle
persona me parece injusto, digamos a partes de mí "olvidadas" e
imposibles, partes que creía irrecuperables o incluso muchas que ni siquiera
conocía...
¿Os imagináis qué me hizo sentir algo así que llegó tan
inesperadamente? Efectivamente, me invadió el miedo. Más bien una mezcla de
miedo y esperanza que lucharon CONSTANTEmente mientras duró nuestro tiempo.
Por la inercia de los años anteriores, aquellas formas me
siguieron protegiendo también en esta historia, tapando lo que no quería que se
viera, por MIEDO y por una clara, de nuevo, negación de mí misma. Esas
formas que me perseguían [o me acompañaban], al menos no me hacían sentir tan
responsable de lo que pasara porque hacían que lo que yo hiciera fuera un
fifty fifty entre su voluntad y la mía.
¿Adivináis? Fue un completo fracaso...
Así que parece que toca asumir a los
perseguidores. Seguramente deba hablar con ell@s un@ por un@, dedicarles
el tiempo que llevan tantos años exigiendo y darles su sitio físico pero
convenciéndoles, y convenciéndome, de que ese sitio no está en mí.
Nos despedimos atentamente [ellos y yo] deseando que tengáis un precioso paseo en bici con vuestras cosas, pero agarraos, ¡que vienen ...!




