Banda sonora del post: The Vaccines
La vida a veces hace extraños compañeros de viaje, gente que conoces en contextos jamás imaginados, amistades desde el alma que hasta tú mismo te sorprendes por lo opuesto de los personajes, o parejas imposibles que son ajenas a la comprensión humana (pero muy muy ajenas!!).
Igual que algunas canciones que se te cuelan dentro y que se te clavan y luego al tiempo te da hasta vergüenza que te hayan gustado o incluso te sigan encantando en secreto (ejem, ejem). En aquel momento parecía que estaban hechas para liberar ese sentir y con el cambio de contexto huyes del primer acorde que reconocen todos los sensores de tu ser y que se ven incompatibles con el presente.
Las personas, las canciones, las versiones de las versiones de las versiones, historias de fondo de armario, libros o reencuentros en los que el contexto inclina las decisiones hacia un lado u otro... no os estoy contando nada nuevo, verdad?
Lo que está claro es que ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos, todo depende de la situación, del contexto y tener una visión más holística y menos enjuiciadora, menos determinista nos hace perder radicalismo y ser más versátiles ante los cambios. Ser conscientes de que las personas avanzamos, evolucionamos e involucionamos y con ello nuestros patrones de pensamiento y de conciencia.
Ningún problema se resuelve en el mismo estado de conciencia que se creó, siempre se necesita cambiar, evolucionar, ver las cosas desde fuera o compartirlo con alguien externo para ver el problema con perspectiva y poder avanzar para no seguir eternamente nadando en círculos.
Tenía a medias este post desde hacía unos días y me está costando muchísimo terminarlo y decir algo coherente que no sea mi propio paseo en bucle, pero a veces es mejor aceptar nuestra mediocridad y lanzarla al universo para ver a quién le cae y si en otro contexto hace algo más útil!
Feliz domingo de invierno escuchando The Vaccines y feliz paseo en bici!

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