PART V – 2012, ¿normalidad?
Como lo único a lo que le éramos fieles era al ciclo, lo repetimos.
Nos volvimos a ver por otra casualidad organizada en Madrid. Hubo miradas descodificadoras, algún abrazo duro de terminar, un café y mucha fuerza de voluntad.
La energía había cambiado. Estábamos intentando seguir el guión al pie de la letra para no cagarla de nuevo. habíamos aprendido y no queríamos encariñarnos con la piedra.
Yo di por cerrado el trámite, pero... lo adivináis? él retomó el contacto al más puro estilo WM, canciones, artículos, cosas que compartir que no se nos acabarían ni aunque viviéramos 1000 vidas juntos porque no parábamos de crearlas de forma natural.
Esta etapa de portarnos bien duró unos cuantos meses. Yo quise aprovecharlo para ser honesta conmigo misma y no mentirme. No quería meterme en jardines ni en tríos amorosos, ni tampoco quería engancharme de nuevo a la heroína, así que me agarré al que había sido mi objetivo siempre: no perderle. Nos comportamos lo más limpiamente posible para mantener ese equilibrio. Parte de su entorno (principalmente su novia) no sabían esto, pero yo intenté ser honesta conmigo misma y mi entorno.
Lo recuerdo como un tiempo maravilloso en el que podía tenerlo todo, que ya no tenía ni que fingir ni que luchar conmigo misma; tenía lo bueno de nosotros y desaparecía poco lo malo. Incluso llegó el momento en el que volví a empezar a apostar por el amor tranquilamente y comencé una relación de convivencia. Él, mi nuevo Él, lo sabía todo... sabía que hablábamos (aunque no siempre en qué términos), sabía que era un episodio que aún no había trascendido y que tal vez nunca trascendería, pero le compensaba estar conmigo y yo me sentía en paz por su aprobación.
Pude compaginar esto como una campeona aunque con alguna recaída no tan limpia, ni tan legal. Pero a veces los instintos y las sustancias químicas que se generan al mirarnos a los ojos, no se pueden evitar. Sólo fue un pecado, PERO.
Poco después, en el programa tocaba repetirse el siguiente paso del ciclo: despareció. Esta vez me lo tomé diferente, creo que me reí de ello por lo obvio de nuestro ciclo y lo acepté porque sabía que ese paso llegaría en algún momento. Su no explicación me hizo ver que le había sido imposible mantener nuestra normalidad, con la normalidad de su vida oficial. Comprensible. Hizo lo que tenía que hacer, que era apostar por su vida y dejarse de tonterías eternas...


No hay comentarios:
Publicar un comentario