Esa trampa, en la que
Saber que es una trampa de nuestro ego, de nuestro miedo, suele ayudar a que la trampa cada día nos sea menos atrayente y pase más desapercibida...
Sé que estos momentos pegajosos son oportunidades MUY BUENAS para reafirmarme en mis decisiones y dirección y para modificar o contornear las acciones/estrategias que no me hagan sentir bien. Son momentos de balance en el que la euforia baja un poco pero que finalmente se equilibra.
La ilusión y las ganas de que el sueño continúe y se haga realidad, de que la sensación de estar plena, llena y completa permanezcan, el sentimiento de estar donde quiero estar... Pero alguien hace poco me dijo... si en algún momento lo ves difícil, ten muy claro que no será ni porque no sepas ni porque no puedas; simplemente será porque desgraciadamente las cosas a veces no son fáciles.
Estas pegajosidades hacen estar más pegadito y con los pies más en la tierra, para tener más seguridad y dar pasos más seguros, porque cada día se sabe más de lo que se habla.
Mientras encuentro la salida del laberinto, disfrutaré del paisaje mientras canto desgañitada y desafinada por estos parajes inciertos.
¡Feliz paseo en bici!

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